
Mejorar la convivencia puede ser un compromiso sincero de muchos centros y comunidades educativas, pero puede ser un compromiso de difícil consecución, ya que está lleno de dificultades.
Este curso presenta una estrategia para ayudar a los centros educativos a superar los obstáculos que pueden presentarse en su intención de trabajar este ámbito. La estrategia que desarrolla se podría definir así: la participación en un programa previamente definido puede ser una forma de apoyar a los centros con una determinada capacidad de cambio y, por tanto, de contribuir al éxito de sus planes de mejora. Los programas diseñados para mejorar la convivencia en los centros educativos pueden aportar referencias claras y oportunidades para el cambio. A lo largo de todo el curso se presentan distintos «programas» a los que se pueden vincular los planes de mejora. Se presentan programas internacionales, nacionales, autonómicos y municipales. Se presentan también programas desarrollados por las administraciones públicas y elaborados por entidades privadas.
La mayor parte de los programas presentados en el curso se aproximan al fenómeno de la convivencia y a las problemáticas que genera con una visión muy amplia del problema. Esto supone que en ninguno de ellos se circunscribe el problema a la existencia de chicos o chicas con malos hábitos, con rasgos agresivos, o simplemente indisciplinados/as. El problema se percibe y se formula como un problema institucional. En coherencia con esta visión, desde los distintos programas se definen estrategias de intervención que requieren la realización de acciones complementarias en distintos ámbitos de intervención. Pues bien, los ámbitos de intervención más utilizados son los siguientes: el currículo, la tutorización y la participación. Esos ámbitos, que no son excluyentes ni tampoco exclusivos, producen sus efectos sobre los dos grandes niveles de la realidad educativa: la escuela y el aula. Dicho esquemáticamente: los ámbitos se combinan para generar un orden escolar diferenciado tanto en la escuela como en las aulas. Considerada de este modo, la convivencia es un «efecto», un «resultado», una «emergencia», surgida del orden generado en cada nivel por la combinación del currículo, la tutorización, la organización y la participación.
De todo ello nos vamos a ocupar en esta propuesta formativa, poniendo especial énfasis en dotarnos de datos, ideas y herramientas que nos ayuden a «ponernos en marcha» desde nuestros centros, para dar respuestas adaptadas y concretas a nuestra realidad inmediata.