
Los cambios sociales experimentados en nuestro entorno durante los últimos
años, con la incorporación de población inmigrante, hacen que nos planteemos
qué tipo de nuevas relaciones se establecen entre la población misma y entre
ésta y las instituciones; pero, sobre todo, nos hacen reflexionar acerca
del modelo de ciudadanía que queremos construir y qué podemos hacer para
convertir ese deseo en realidad.
En contextos multiculturales, como ahora lo es el nuestro, la práctica de
la mediación intercultural se convierte en una herramienta poderosa para
cambiar realidades próximas. Y no es necesario llegar al conflicto para
poner en marcha modelos de mediar que redunden en beneficio de toda la población.
Presentamos, en este nuevo curso, una iniciación a la mediación intercultural
que nos adentrará en nuevas maneras de entender las relaciones humanas teniendo
en cuenta la diversidad cultural presente en nuestro entorno.
Cada vez se hace más necesario este tipo de servicios en el ámbito social
y comunitario, al que accede tanto la población inmigrante como autóctona,
así como el reconocimiento profesional de las personas que a través de la
práctica de la mediación intercultural ponen al alcance de toda la población
la posibilidad de mejorar las relaciones personales, grupales y las que
se establecen entre las instituciones y las personas usuarias o que aspiran
a serlo.
Afrontar los nuevos retos supone disponer de una buena dosis de esperanza
y optimismo. Esperanza para ser capaces de imaginar un mundo globalizado
no sólo en lo económico sino en lo humano; optimismo para continuar trabajando
por conseguirlo sabiendo que los pasos dirigidos hacia ese horizonte no
nos hacen alcanzarlo, sino avanzar.