
La Pascua de Jesús, su vida, su entrega y su tránsito, hunden sus raíces en la promesa que atraviesa toda la Escritura. La cuaresma mira a la Pascua igual que la Pascua mira a la Escritura. Es tiempo de preparación, de hondura, de horizonte, de raíz. Los textos bíblicos del Antiguo Testamento nos marcan un itinerario espiritual a lo largo de todo el periodo de Cuaresma. Nos centramos en los textos dominicales.