
Es muy probable que, cuando sus hijos o hijas le han hecho alguna pregunta o comentario relacionado con la sexualidad, usted se haya cuestionado si tiene la suficiente preparación como para responder adecuadamente e, incluso, si no sería mejor que fuese la escuela la que se ocupara de dar a las chi,cas y los chicos este tipo de información/formación.
También puede ser que, ante las preguntas, haya pensado que puede y debe responder de acuerdo con su propia experiencia o buscando la información que cree necesaria para dar las respuestas que sus hijos e hijas necesitan. Aun podríamos pensar en otra situación: su hija o hijo no hace preguntas sobre sexualidad y usted no sabe si es porque no le interesa el tema, si le da vergüenza o si está obteniendo información a través de otras personas...
No pretendemos que usted se convierta en un/a especialista en educación sexual porque tenemos claro que, para dar una buena educación sexual en familia, no es necesario ser un experto/a. Bastará con el convencimiento de que en el entorno familiar se puede formar e informar sobre sexualidad, al igual que ocurre con otros aspectos de la vida y, por supuesto, estar dispuestos/as a cuestionarse su propio conocimiento de la misma, así como a informarse.