
Adviento es tiempo de esperanza, pero no de inactividad. Es tiempo de
que nuestro deseo de plenitud, ese que late muy dentro de cada uno de nosotros,
salga a la luz, tan pequeño como una semilla, tan grande como una promesa.
Adviento es tiempo de mirar la vida con ojos de niño, disfrutando de cada
matiz, anhelando deseos compartidos, viviendo un presente cargado de futuro.
Adviento es tiempo de preparar el corazón a un Dios Amor que viene para
quedarse.
Adviento es tiempo de abonar la espera…