PRÓLOGO
Desde el principio de los tiempos la humanidad ha sido capaz de
adaptarse a su entorno y obtener de él todo lo necesario
para sobrevivir. Alimentos, objetos y útiles para su vida
cotidiana los ha tenido a su alrededor y de ellos ha sacado el
máximo provecho. Lo mismo ha ocurrido con la obtención
de las sustancias necesarias o principios activos obtenidos de
las plantas, animales e incluso minerales para curar y sanar las
enfermedades que siempre la han acompañado a lo largo de
su existencia.
El conocimiento de las propiedades curativas de esos principios
se trasmitía de unos a otros y con el paso del tiempo se
fue enriqueciendo con las nuevas aportaciones, muchas de ellas
conocidas a través de las diferentes conquistas, guerras
y largos viajes realizados por insignes personajes de la historia.
Fue a raíz del desarrollo industrial cuando empezó
a caer en desuso todo ese conocimiento, no parecía necesario
obtener de manera laboriosa unas sustancias, por muy medicinales
que fueran, que la industria nos podía facilitar de forma
sencilla, envasada y estandarizada.
No quiere esto decir que no tengamos la curiosidad por seguir
conociendo lo que nos ofrece el rico entorno en que vivimos y
por ello hay que dar la bienvenida a este texto, que no cabe duda
que nos facilitará un conocimiento más profundo
de las plantas medicinales de Canarias y que, además, estimulará
nuestra curiosidad por conocerlo más profundamente.
Hoy por hoy y dada la tecnificación en que vivimos, no
parece que necesitemos de nuestro entorno para sobrevivir; pero
sí que es cierto que viviremos mucho mejor si lo conocemos
con mayor profundidad, y más cierto aún es que nuestros
descendientes nos agradecerán el que les trasmitamos ese
conocimiento y que les leguemos nuestra tierra dañándola
lo menos posible a nuestro paso por ella.
Guillermo R. Schwartz Calero.
Presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de
Santa Cruz de Tenerife.