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INTRODUCCIÓN
Como ya te he dicho, con muchas de estas hierbas, debidamente
preparadas y dosificadas, podrían hacerse bebidas y ungüentos
mortales. Ahí tienes: datura stramonium, belladona, cicuta...
pueden provocar somnolencia, excitación, o ambas cosas.
Administradas con cautela son excelentes medicamentos, pero en
dosis excesivas provocan la muerte.
El nombre de la rosa – Umberto Eco
En nuestras islas se está produciendo un fenómeno
paradójico. Por un lado, las ideas nacionalistas resurgen
con fuerza; por otro, las personas más jóvenes parecen
haber olvidado el legado de sus mayores. Mientras en otras partes
de Europa se les otorga cada vez más reconocimiento a las
medicinas alternativas; en Canarias hemos descuidado, no sólo
el saber popular, sino también nuestro patrimonio natural,
hasta el punto de que muchas de sus privilegiadas especies vegetales
se hallan amenazadas o en peligro de extinción.
Así pues, los objetivos que Radio ECCA persigue a través
de la publicación de este nuevo volumen de su Biblioteca
de Verano son, básicamente, dos:
-
Rescatar y difundir parte del saber popular
sobre las plantas medicinales de Canarias para que este patrimonio
intangible no desaparezca.
-
Sensibilizar a la población sobre
el buen uso de los remedios naturales y el cuidado del medio
ambiente.
No obstante, pecaríamos de negligentes si no hiciéramos
desde el principio las correspondientes advertencias: Este libro
no es ningún manual de Medicina. Los consejos y remedios
que en él se proponen no deben servir de excusa para prescindir
del diagnóstico de un profesional médico o para retrasarlo.
Las plantas suponen una buena alternativa al exceso de fármacos
que hoy en día consumimos, pero su uso también precisa
del consejo de un especialista y del conocimiento de las dosis adecuadas.
Precisamente, comenzábamos este apartado con un fragmento
de El nombre de la rosa, donde Severino, el monje herbolario, advierte
a Guillermo de Baskerville de los efectos nocivos que las dosis
extremas de plantas medicinales pueden tener sobre la salud humana.
Y es que, en el mundo de las plantas medicinales, se confirma especialmente
la máxima aristotélica de que "en el justo medio
está la virtud".
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