INTRODUCCIÓN
Desde el mes de octubre de 1977, Radio ECCA, la “Emisora
Cultural de Canarias”, haciendo realidad su calificativo,
viene poniendo en antena el programa La voz de los poetas. Ahora,
cuando se cumple el 25 aniversario del mismo, aparece esta recopilación
como contrapunto, en lenguaje escrito, a la lógica forma
oral propia de la radio.
Y es que, esencialmente, el programa La voz de los poetas persigue
el objetivo que indica su nombre; es decir, conseguir que cada
autor o autora nos diga el poema con su propia voz. No siempre
es fácil alcanzar dicho objetivo; incluso ha habido casos
de poetas que se han considerado incapaces de enfrentarse al micrófono
para leer lo que ellos mismos han escrito o que, simplemente,
rechazan la poesía en lenguaje oral.
La antología que tiene en su mano responde a una sugerencia
realizada por la Dirección de Radio ECCA al que trata de
hilvanar estas cuatro líneas (en prosa, por supuesto, que
la osadía no llega a tanto) a modo de presentación.
Ante la lógica resistencia por no considerarse el dicho
con suficiente capacidad de escritor y por la premura del tiempo,
la Dirección insiste, enarbolando el argumento de la cercana
prejubilación y de poner broche de oro a la actividad profesional
escribiendo un libro.
Total, que acepté a pesar de que el oro no es metal que
cuente con mis particulares simpatías y de la citada premura
de tiempo; siempre he tenido el defecto de no saber decir “no”
y lo mantengo hasta el final. “En definitiva – pensé
para mis adentros– no tengo que escribir ningún libro;
éste ya está escrito”. ¿Qué
es una antología sino un libro hecho por el conjunto de
autoras y autores que aparecen en ella?
Efectivamente, mi tarea ha consistido en ordenar los guiones que
sirven de base a cada programa de radio y gestionar con las personas
participantes su currículum actualizado y el poema que
han elegido para que figure en la antología; procurando,
eso sí, que éste fuera de los leídos en La
voz de los poetas. Al final aclararemos por qué.
Antes, si acaso, decir algunas cosas más. Entre ellas,
especificar quiénes están en esta antología
y por qué no están otros; o estos mismos más
otros.
A la hora de enfrentarnos al reto de reunir a tan amplio grupo
de poetas y poetisas para producir este libro, establecimos dos
condiciones. La primera, naturalmente, que hubiera participado
en el programa La voz de los poetas de Radio ECCA. La segunda,
que lo hubiera hecho en la etapa que ha coordinado el encargado
de esta selección y presunto prejubilado; es decir, desde
enero de 1998 hasta el momento.
Llegado a este punto conviene hacer dos puntualizaciones. La primera,
que es posible que falte alguien; sobre todo de los inicios del
tramo temporal citado. Si así fuera, pido disculpas y aseguro
que no ha sido intencionadamente. La segunda puntualización
es de obligada referencia: el programa La voz de los poetas fue
creado, y dirigido varios años, por el inolvidable compañero
José Rubén González, a cuya memoria dedicamos
este trabajo y en cuya etapa obtuvo el máximo galardón
de la radiodifusión española, el Premio ONDAS 1979,
como mejor programa cultural de todo el Estado. Después
de Pepe Rubén pasó a coordinar el programa Menchu
Mediavilla, profesora de Lengua en la enseñanza pública
y enamorada de la radio; lo llevó, de forma brillante,
en colaboración totalmente desinteresada durante tres cursos.
A Menchu le sucedió Santiago Bolaños, compañero
de la casa, que asumió la responsabilidad de coordinar
La voz de los Poetas actuando como colaborador externo, puesto
que lo hacía fuera de su horario laboral; Santiago, también
profesor de Lengua y, además poeta, figura en esta antología
por haber participado como tal en la última etapa.
Quede patente la gratitud especial a estos dos últimos
compañeros por haber dejado el terreno suficientemente
abonado como para que el siguiente labrador siguiera sembrando
sin mayor esfuerzo. Expresada esta gratitud, quedarían
otras muchas más; pero éstas van aparte y espero
no dejar ninguna atrás.
Y como vamos de dos en dos, ahora toca las referidas a lo que
pudiera llamarse “declaración de intenciones”.
La primera referida al propósito personal de seguir manteniendo
el programa La voz de los poetas, al menos de cara al próximo
curso; dada mi condición de prejubilado, los contratos
se hacen por temporada, como a los deportistas ya mayores. La
segunda, ya anunciada en el quinto párrafo, la de pasar
los poemas de esta antología a soporte audio. ¿Sería
posible? Esperemos que sí.
Gracias a todos los poetas y poetisas que aparecen en esta antología
por responder positivamente a nuestra invitación. Nadie
dijo que no; nadie puso condiciones. Al contrario, todos manifestaron
su entusiasmo ante el proyecto y nos animaron a llevarlo a cabo.
Por eso hoy es realidad.
A partir de ahora espero seguir contando con su amistad y ampliando
la nómina de amigas y amigos a través de la poesía,
la forma más hermosa de utilizar el instrumento base de
la comunicación humana: el lenguaje.
José A. González Dávila