Ayudar a la población adulta a afrontar los desafíos
de integración, capacitación y formación que la actualidad
les plantea. Con carácter enunciativo y no limitativo se contempla
expresamente la formación y prestación de servicios para personas
adultas, para el profesorado, para el voluntariado, para el ámbito
de la familia y menores, para personas desempleadas, jóvenes en busca
del primer empleo, mujeres, mayores de cuarenta y cinco años, personas
discapacitadas, privadas de libertad, maltratadas, marginadas o en riesgo
de exclusión social, refugiadas, inmigrantes, y otros colectivos
necesitados de formación.