-
Promover una forma eficaz de abordar los
problemas disciplinarios, de modo que pueda mejorar la convivencia
dentro de los centros educativos.
-
Facilitar la construcción de una
visión compartida de los problemas disciplinarios sobre
la que asentar una doble estrategia proactiva y reactiva.
-
Animar a la participación de todos
los miembros de la comunidad educativa, especialmente de los
y las profesionales que forman parte de ella, asumiendo de
este modo el compromiso que han adquirido con la sociedad.
- Desarrollar las consecuencias de una forma eficaz de abordar
los problemas disciplinarios en todos los problemas que el centro
está gestionando.
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