Quien opine que la literatura se reduce a una
inagotable nómina de autores y obras, se equivoca. Es,
ante todo, textos. Estudiar literatura significa familiarizarse
con ellos, trabajarlos y reflexionar sobre lo que expresan.
A lo largo de este módulo nos esperan los consejos del
Arcipreste de Hita; seremos testigos de las picardías del
Lazarillo; descubriremos los ingeniosos desatinos de don Quijote;
nos deleitaremos con la genialidad de Quevedo y disfrutaremos
de la sensibilidad de Bécquer.
En una sociedad como la nuestra, dominada por la tecnología,
la literatura todavía es capaz de despertar en nosotros
sentimientos y emociones, y enseñarnos los caminos del
espíritu, el amor y de la libertad, tópicos literarios
universales.
Desde estas líneas le invitamos a que se una a esta aventura
y le deseamos que –al final de este viaje - la lectura se
convierta, para usted, en un rito, en una auténtica necesidad.
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