“Una nación que gasta más
dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca
a la muerte espiritual”.
Martín Luther King.
Nacer al mundo, a la sociedad, en una familia, implica comunicarse
para sobrevivir, para crecer, para descubrir, en última
instancia, quién es uno/a mismo/a, de dónde viene,
a dónde caminan nuestros pasos en esta vida y qué
nos está permitido esperar de esta vida. Nacer al mundo
significa también y sobre todo, recibir una educación
y forjar nuestra conducta y carácter. Llegado el momento
implica también desarrollar toda una serie de habilidades
sociales que nos permitan relacionarnos con éxito en ese
mar tan inmenso que son las múltiples relaciones que se
dan en sociedad.
Cada relación, con cualquier persona, sea ésta familiar,
amigo/a, compañero/o de trabajo, etc, nos invita a descubrir
un mundo diferente: otras ideas, otros sentimientos, otra visión
del mundo y de las cosas, otras creencias, etc…; por ello
hablamos “del otro”, “de lo otro”, como
alguien, algo, diferente a nosotros/as, una identidad distinta,
con una trayectoria tal vez similar-una misma cultura compartida,
una misma socialización-, pero, de seguro, con muchas diferencias
(en las creencias, en las vivencias, etc). “El otro”,
la persona que surge delante de nosotros/as, merece toda nuestra
atención…pues con esa persona viene nuestro desarrollo
personal: nuestro enriquecimiento como personas, nuestra madurez
emocional, nuestro crecimiento en “conciencia” (moral)
y consciencia (autoconciencia del “yo”, autoimagen,
identidad personal): las relaciones nos ayudan a descubrirnos
a nosotras/os mismas/os y a madurar como seres humanos, pero,
para tener relaciones de éxito y no relaciones que se desarrollen
en conflicto, confrontación, violencia de cualquier tipo,
etc, es necesario dominar un mínimo de habilidades sociales
o destrezas a la hora de comunicarnos.
La comunicación es la vida de cualquier relación.
La portada de este módulo trata de reflejar eso: una ascensión
desde las relaciones conflictos e ineficaces para los miembros
que participen de cualquier tipo de relación, hasta la
parte superior de ese podium, donde es posible el encuentro con
“el otro”, con la otra persona, desde el éxito,
la eficacia, la armonía, por haber desarrollado habilidades
comunicativas, así como destrezas a la hora de gestionar
nuestras propias emociones y sentimientos, y recursos para manejar
el conflicto de una forma no-violenta, pacífica y armoniosa
(negociación y mediación en conflictos).
La educación y aprendizaje de las necesarias habilidades
sociales para un mundo tan cambiante y, muchas veces, atroz como
el nuestro, pasa necesariamente por el desarrollo de la inteligencia
emocional, por aprender a manejar, gestionar, sentir, canalizar
y comunicar nuestras emociones. Potenciando este desarrollo emocional
se evitarían toda clase de conflictos y se fomentaría
no sólo el bienestar individual de cada cual-tan importante
en esta época de estrés, ansiedad y “bajas
por depresión”-, sino también el bienestar
de las sociedades y de relaciones de éstas, con el resto
de sociedades-contribuyendo así a evitar conflictos entre
sociedades, pueblos, culturas, países…y toda clase
de conflictos y guerras. Al respecto, reclamando la utopía
como marco referente posible y real (“lo imposible es un
absurdo”), un pensador decía: “Si quieres cambiar
el mundo, empieza por transformarte a ti mismo”. Y de eso
trata este módulo: de quienes somos, de los elementos básicos
de nuestra personalidad, de nuestra educación en los diferentes
grupos (familia, sociedad, etc), de aprender a resolver conflictos
son violencia, de los diferentes tipos de comunicación
que podemos usar y de qué podemos hacer para fomentar y
contribuir a la igualdad, a la libertad, a la justicia social
en nuestra vidas y en nuestro mundo.
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