Actualmente, se dispone de suficiente
evidencia científica que demuestra la relación existente
entre alimentación y salud: se sabe con certeza que la
alimentación condiciona en gran medida la calidad y expectativas
de vida de las personas.
Hoy nadie pone en duda que los hábitos alimentarios de
una población constituyen un factor determinante de su
estado de salud y conllevan, por otro lado, importantes implicaciones
sociales, económicas, políticas... Los hábitos
alimentarios inadecuados (por exceso, por defecto, o por ambas
causas), se relacionan con numerosas enfermedades de elevada prevalencia
y mortalidad en el mundo occidental, como son las enfermedades
cardiovasculares, algunos cánceres, la obesidad, la osteoporosis,
la anemia, la caries dental, las cataratas y ciertos trastornos
inmunitarios, entre otras1.
Parece incuestionable que una mejora de los hábitos alimentarios
favorece el bienestar físico y la salud de la población;
y por el contrario una alimentación inadecuada es un importante
factor de riesgo de enfermedad y, en muchos casos, de muerte prematura.
Por poner un ejemplo, hace cincuenta años alrededor del
15% de la población canaria fallecía debido a enfermedades
cardiovasculares2; hoy, este porcentaje ha subido hasta situarse
en torno al 50%, siendo una importante causa de muerte, muchas
de las cuales, lo son prematuramente. ¿Qué ha pasado?
Pues que Canarias no está al margen de los cambios alimentarios
que se producen en los países desarrollados: la dieta en
estos países se ha ido modificando, caracterizándose
por un consumo progresivo de alimentos de origen animal, por la
presencia de gran cantidad de productos refinados y de alta densidad
energética y, al mismo tiempo, un bajo consumo de alimentos
de origen vegetal. La traducción nutricional de este cambio
se manifiesta por un aumento de la ingesta energética a
partir de la grasa total, grasas saturadas y azúcares.
Paralelamente, la disminución en el aporte porcentual de
energía a partir de los hidratos de carbono complejos y
de las proteínas de origen vegetal, es un hecho generalizado
en las sociedades modernas. Estas modificaciones de la dieta se
acompañan de importantes cambios en el hábitat,
estilos de vida y en una progresiva disminución de la actividad
física y del gasto energético. Y esto es, también,
lo que ha venido sucediendo en los últimos años
en Canarias, contribuyendo a un incremento de las enfermedades
anteriormente citadas.
Pues bien, la Dirección General de Salud Pública,
ha promovido la realización de este curso y Radio ECCA
se propone con su impartición, dar respuesta en cada una
de las clases a la pregunta que cotidianamente nos hacemos todos:
¿Qué comemos mañana? Las sucesivas respuestas,
justificadas a la luz de las directrices alimentarias actuales,
pretenden orientar sistemáticamente hacia una alimentación
saludable, en línea con los objetivos recogidos en el Plan
de Salud de Canarias, los programas de Promoción de la
Alimentación Saludable y de Prevención y Control
de la Enfermedad Cardiovascular, y en el marco de los acuerdos
para el desarrollo de la Red Canaria de Municipios Saludables,
entre otros. De este modo, Radio ECCA colabora de manera decidida
en la difícil tarea de promocionar los hábitos alimentarios
adecuados y tratar de modificar los inadecuados, coparticipando
en las actividades que se llevan a cabo en el marco de la política
nutricional, sobre la base técnica de la Encuesta Nutricional
de Canarias (ENCA) y conforme a las directrices de la comunidad
científica internacional.
En definitiva, se pretende fomentar la promoción de la
salud y, consecuentemente, mejorar la calidad y expectativas de
vida de la población. El alumnado es el principal protagonista
de este curso; por tanto, le invitamos a participar con una actitud
receptiva y crítica, de manera consecuente con los principios
de una alimentación saludable que propicien una mayor calidad
y expectativas de vida.
|