Durante la celebración en 1972 de la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano en Estocolmo se destacó
la importancia del papel de los jóvenes en la defensa del
medio ambiente y se hizo, por primera vez, referencia de forma
explícita a la necesidad de una “educación
ambiental”.
En su principio nº 19 se establecía que: “es
indispensable una labor de educación en cuestiones medioambientales,
dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos,
para ensanchar las bases de una opinión pública
bien informada y propiciar una conducta de los individuos, de
las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de
responsabilidad en cuanto a la protección y mejora del
medio en toda su dimensión humana.”
Sin embargo, fue en 1977 en la Conferencia Internacional de Tbilisi
(República de Georgia, en la antigua URSS) cuando se empezó
a definir la educación ambiental, sus finalidades y sus
objetivos. Se consideró que la meta fundamental de la educación
ambiental –tanto académica como no académica-
es lograr que individuos y colectivos comprendan la complejidad
del medio natural y de esta manera alcanzar los conocimientos
necesarios para adquirir conciencia, actitudes y comportamientos
ecológicos.
Éste es el objetivo del módulo: conocer nuestro
Archipiélago y los valores naturales que atesora; porque,
una vez conocidos, apreciaremos mejor lo que poseemos y estaremos
más dispuestos a conservarlo.
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