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Potenciar en el niño/a sentimientos
de seguridad y confianza, dando respuesta a sus necesidades
biológicas, de afecto y estimulación, de relación
y comunicación, de movimiento y exploración,
de juego…
Utilizar las rutinas como ejes globalizadores en torno a los
que articulan la acción educativa y trabajar contenidos
de distinto tipo.
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Ayudar a los niños a adquirir una
imagen positiva de sí mismos.
Adquirir hábitos y actitudes relacionadas con el bienestar
y la seguridad personal, la higiene y el fortalecimiento de
la salud.
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Coordinar las tareas de prevención
y detección con la práctica educativa.
Aprender a detectar a partir de retrasos evolutivos.
Aprender a detectar a partir de las conductas que se producen
en las situaciones educativas.
Familiarizarse con la terminología en torno a los trastornos
más frecuentes.
Obtener una información básica en relación
a la definición y características fundamentales
de los trastornos infantiles en los ámbitos motor,
cognitivo, lingüístico y socio-afectivo.
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Diferenciar al niño con deficiencias
del que tiene necesidades educativas especiales y de los centros
de educación especial a las escuelas inclusivas.
La adaptación a las demandas concretas de cada situación
y la colaboración con las familias.
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